Balotage y después

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio noviembre 29, 2015 12:19

Ballotage_Grimson_2_cajaA siete días de las elecciones que depositaron a Mauricio Macri en la Casa Rosada, ya han transcurrido análisis de ganadores y perdedores, de todos los costados y vericuetos de las ideologías, como para aportar una mirada más.

La primera observación  -casi obvia-  es que Macri llega con absoluta legitimidad de mayoría, habida cuenta de la construcción política que lo traslado, tal como le reprochaba el kirchnerismo, de ser una fuerza municipal a gobernar el país. “No puede, sólo existe en Capital”, le decía el actual oficialismo, a punto de convertirse en oposición; y Macri pudo.

Muchos dirán que con ayuda de los medios y el establishment periodístico, pero como bien dice el antropólogo social Alejandro Grimson, en 2011 cuando Cristina ganó con el 54% en su reelección, estaban los mismos medios, con el mismo poder.

Vinculada a esa primera observación, debemos tener en cuenta que es la primera vez en la historia Argentina, que la derecha liberal o centro derecha, llega al poder institucional por medio de los votos y el consenso social, y no por efecto de un golpe de estado, perpetrado desde bambalinas por ellos mismos. No es un dato menor, habida cuenta de la enorme capacidad de reacomodamiento y reinvención de sí misma que demuestra la derecha y el capitalismo en todo el mundo, y también en la Región. Desde Dilma en Brasil; pasando por Maduro en Venezuela; Correa en Ecuador y Evo en Bolivia, todos los gobiernos populistas  -en el mejor de los sentidos, lo de populistas-, se encuentran jaqueados y no sólo por fuerzas golpistas, sino por construcciones sociales y políticas.

El “macrismo”, si es que ya puede llamarse así a la incipiente construcción del Jefe de Gobierno Porteño, ha transitado un camino arduo, de verdadera construcción de poder. Las burlas hacia su persona, a la de Durán Barba (su pope comunicacional) y hacia otros personajes de su entorno, deben quedar ahora en el olvido, ante el surgimiento de otros personajes, mucho menos burlescos y muy bien preparados para gobernar en torno a ideologías muy distintas a las de estos 12 años. Alfonso Prat Gay; Sturzeneger, Melconian, Francisco Cabrera; Patricia Bullrich, no reflejan ni burla, ni desconocimiento de cómo manejar políticas y acciones de gobierno. Pueden no gustar, pero son capaces, inclusive de cualquier cosa.

Se vienen tiempos de construcción, de ardua construcción. Macri deberá comenzar, a partir del 10 de diciembre mismo, a construir poder que legitime el caudal electoral, que como siempre ocurre en Argentina, no es ni hegemónico, ni totalmente propio. Se compone de muchos elementos y sectores sociales. Las elecciones de medio término serán una batalla singular: el oficialismo deberá tratar de convertirse en la primera minoría en las cámaras del Congreso Nacional, y la oposición del Frente para la Victoria (FpV) una doble tarea: mantener el bloque unido (lo más difícil) y si puede mantenerse como primera minoría, con más bancas todavía.

El FpV o el kirchnerismo, para ser más preciso, tiene por delante, además del desafío parlamentario, otro mayor aún: construir un nuevo líder que reemplace a Néstor y a Cristina. Con semejantes animales políticos, como fueron los Presidentes nombrados, parece una tarea titánica, y lo es. Pero es el único camino a transitar para el campo nacional y popular, el de construir un espacio que pueda trascender en relativo poco tiempo y sin sangre de pueblo derramada en las calles del país, un proyecto político que sea perdurable y que ayude a subsanar las injusticias y las desigualdades sociales más groseras.

No es poco lo que se ha hecho en estos doce años, pero con seguir machacando sobre lo que se hizo, evidentemente no alcanza. Habrá que ir por más, tal como dice el slogan del propio kirchnerismo. Pero “ir por más”, significa hacerle comprender a la sociedad, sobre todo al votante de Macri, que la equidad social se logra a costa de bajarle los beneficios y las descomunales ganancias a los más poderosos, que son siempre los mismos y que hoy están exultantes con el triunfo de “Cambiemos”.

Las grandes corporaciones del país, lo grandes formadores de precios, son apenas un puñado de empresas. Junto a los “señores” del campo, a los exportadores y a los jugadores del mercado financiero, conforman el eje principal del poder económico del país. A esos son a los que hay que tocarles un poco, un poquito apenas, sus ganancias, para que los que nada tienen, tengan algo. Será todo un trabajo hacer comprender, que no todos “somos el campo”, a la hora de piquetear sobre las rutas, si se cobra impuestos a las exportaciones de productos primarios. Será todo un trabajo hacer comprender que Lanata, aliado al pope de Clarín, Héctor Magneto, no son periodismo independiente, sino que juegan para sus intereses.

Será todo un trabajo, construir nuevamente un poder nacional y popular. Hoy, esa construcción fue derrotada o al menos herida, y con armas legítimas de la democracia. El desafío es muy grande.

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio noviembre 29, 2015 12:19