DE NISMAN A MALDONADO

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio noviembre 7, 2017 09:58

Si no se pudo con Nisman en 34 meses, que era un fiscal federal, por qué habría de poderse con Maldonado, un activista social, militante de la causa de los Mapuches.

A más de 2 años, la justicia argentina no ha podido aún determinar con certeza si un fiscal de la Nación, efectivamente y como todos los indicios parecen inducir a pensar, se pegó un balazo,  sólo y en el baño de su casa; o hubo terceros que asistieron su muerte o directamente lo asesinaron, como inducen a pensar desde el poder político y de los medios.Nisman a Maldonado

El momento de la muerte de Nisman es el elemento más llamativo del caso. La muerte del fiscal ocurrió un domingo, y el lunes siguiente el hombre presentaría una denuncia contra la Presidenta de la Nación de entonces, Cristina de Kirchner. De todos modos y para agregar más misterio aún, la denuncia en trámite ya había sido rechazada por al menos 4 jueces en instancias anteriores. Sin embargo Nisman insistiría.

Otro elemento de la causa, es que el arma que causó la muerte del fiscal, estaba en su mano y era propiedad de quien se la había prestado, un íntimo colaborador del magistrado, Diego Lagomarsino, quien no fue detenido ni un minuto, efectivamente proveyó a Nisman de la pistola de donde salió el disparo que terminó con su vida y que estaba an la mano del fallecido. El propio Lagomarsino confirmó que él le había provisto el arma, a pedido del propio Nisman, “por razones de seguridad”, dijo.

Santiago Maldonado, en cambio, era un militante de derechos sociales, involucrado en la causa que reclaman los Mapuches de la provincia de Chubut, y que desapareció a manos de la Gendarmería, según todos los testigos, durante una represión desmedida de la fuerza federal, durante una marcha de protesta.

Distintos organismos de DDHH, como la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, presentaron contra el presidente Macri, la ministra Bullrich, y el ministro Marcos Peña, una denuncia por desaparición forzada de persona, situación que quedo en vías de recaratulización de la causa, cuando 78 días después, el 17 de octubre apareció el cadáver de Maldonado, con signos de no haber permanecido todo ese tiempo sumergido en las aguas del río Chubut.

La justicia argentina está en deuda con la sociedad que le da sustento. Dos casos emblemáticos en poco tiempo, carecen de la definición más elemental, que es conocer sin dudas las causas de la muerte de ambas víctimas.

Empeoran las consideraciones, ya que en ambos casos existe el cuerpo. Con el fiscal es más grave aún, porque el cadáver fue descubierto horas después de la muerte, por la propia madre del fallecido, que no podía ingresar al baño donde ocurrió el suceso, ya que el cuerpo del propio fiscal entorpecía la apertura de la puerta, situación que perturba la idea que alguien pudo haber disparado el arma, salir del baño y trabar la puerta con el cuerpo del muerto.

En Maldonado hay un elemento un poco más complejo y que pudiera prestarse a opiniones diversas. De todos modos, expertos ajenos a cualquier interés de partes, señalaron que el cadáver no presentaba el estado de un cuerpo sumergido 78 días, es decir que la hipótesis entonces gira en torno a un traslado del cadáver, es decir que alguien habría plantado el cuerpo, tiempo después, en el lugar del hallazgo.

El ciudadano común puede preguntarse y con todo derecho: si no sabemos la causa de la muerte de un fiscal de la nación, por qué habríamos de saber la de un muchacho desclasado. Y aún si la supiésemos, ¿sería confiable, después de tanto tiempo?

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio noviembre 7, 2017 09:58