ORIGEN Y DESTINO

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio septiembre 7, 2017 08:07

Dice mi querida Andrea Fiorino que Mordisquito dijo alguna vez algo así como que el Peronismo era una definición de origen y de destino. La verdad que no sé si es cierto (no tengo motivos para dudar, salvo mi testaruda cabeza de periodista), pero me parece una definición y una síntesis casi perfecta.

Puede que haya alguna leve discrepancia en el origen, porque no es excluyente no ser pobre y adherir al peronismo. Pero sí debería ser excluyente, siendo pobre, no pertenecer a ese espacio del pensamiento argentino.clase-media-pobre-y-rico003

Esto del origen se ha venido transformando en los años posteriores a la desaparición de Evita y de Perón, si bien es cierto que los 12 años del kirchnerismo revitalizaron un flujo de juventud que parecía irrecuperable. Quizás la muerte temprana -demasiado- de Néstor, ayudó a esa incorporación de sangre joven y fresca; la mística imprescindible para todo movimiento de masas.

Durante los años ’70 sin embargo, la cuestión del origen, con la llegada de los sectores más radicalizados de la izquierda peronista, dieron lugar a un quiebre en la pertenencia de la pequeña burguesía, que miraba atónita cómo sus hijos se agregaban en las filas de la guerrilla urbana y ofrendaban su propia vida, a contrapelo de la pertenencia de sus padres.

El fenómeno de la llegada de jóvenes militantes para incorporarse a un movimiento de masas, sin más contraprestación que el orgullo de pertenecer, es bien propio del peronismo. La aparición actual del PRO y Cambiemos, es un claro ejemplo de un espacio político que evidencia una marcada ausencia de esas pasiones juveniles, alejada incluso de las entregas no rentadas.

El destino, en la identificación peronista, es mucho más claro y hegemónico. El peronismo es un movimiento destinado a cambiar el rumbo de la sociedad, incluso cuando lo traicionan de la peor manera como ocurrió en los años ’90. Si bien Menem llevo entonces a la sociedad a un precipicio de desigualdades y padecimientos para las mayorías más postergada, también género los anticuerpos que hicieron posible el surgimiento del kirchnerismo, casi de la nada, cuando todo sueño de igualdad e inclusión social parecía perdido. La independencia, la soberanía y la justicia social recuperaron un sentido práctico y olvidado, pero que anida a en estado larvario en los pliegos de la memoria popular.

Estas banderas históricas del peronismo -soberanía política, independencia económica y justicia social- siguen siendo el faro de destino del que el Peronismo, revitalizado con la irrupción del kirchnerismo, no se aparta y marca un sello inconfundible y casi único.

Se podrá tener quizás algún origen no humilde, pero no sé puede anhelar, diciéndose peronista, otro destino más que la defensa del campo nacional y popular.

La derecha aparecida de la mano de Mauricio Macri ha desenmascarado un liberalismo que en la Argentina permaneció siempre oculto tras los golpes militares. Hoy gobiernan el país con el respaldo de las urnas y de una mayoría prestada, que ya no goza de manera absoluta ninguna fuerza política del país. Pero es la idiosincrasia misma de su angurria económica de clase, la que marca su triste destino, su vuelo corto. Es a poco de andar que la “pobreza cero” se deschava como un eslogan de campaña, pero nunca un destino ni ideológico, ni político. El apetito insaciable del capitalismo más descarnado, puesto a gobernar, hace evidenciar el verdadero rumbo al que empujan a las mayorías, que no es ni de grandeza, ni de desarrollo, y mucho menos de justicia social.

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio septiembre 7, 2017 08:07