Quien quiera oír que oiga

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio febrero 8, 2015 12:11

CFK y NismanLa cita de la canción de Lito Nebbia, “Quien quiera oír que oiga”, parece redundar en el acontecimiento más impactante con el que arrancó este año, la muerte de Alberto Nisman, en el que Argentina juega mucho más que la sucesión presidencial.

Parece tan evidente que detrás del  -hasta ahora-  suicidio del fiscal existe una formidable intencionalidad política de la oposición al kirchnerismo, para responsabilizar al gobierno, que machacar tantas veces sobre lo mismo, aburre.

Sin embargo, sobre todo los sectores medios -casi- ilustrados, resultan los más repelentes a cualquier análisis sensato de la realidad, y hacen oídos sordos a cualquier vestigio de razonabilidad. Propensos siempre a escuchar y creer a pie juntillas lo que sale de la usina cloacal de Clarín & Cia., repiten hasta la obsecuencia que “fue la Kretina la que lo mandó matar”.

A poco de rascar la superficial capa de argumentación, ninguno de los que eso afirman, puede explicar cómo el gobierno podría beneficiarse con un escándalo semejante, horas antes de que Nisman presente una denuncia, que estaba destinada a ser una burla grotesca del Código Penal.

Porque resulta ser, que el elemento principal para sospechar del gobierno, como impulsor de la muerte del fiscal, no existe. La supuesta denuncia de Nisman, no es denuncia. No hay en ese escrito, delito posible. Podrá parecerles a muchos o a demasiados, que el tratado que la Presidenta firmó con Iran es desatinado o inservible, pero en ningún caso representa delito alguno, como lo anunciaba Nisman, con sospechosa vehemencia mediática.

La corporación judicial que poco o nada quiere al gobierno, junto a la corporación mediática y periodística, que juntos siempre ampararon y coparticiparon de las operaciones más emblemáticas vinculadas a los intereses del poder factico e histórico del país, es lógico que maniobren para tumbar de la peor manera al kirchnerismo, como lo vienen haciendo desde hace más de 10 años (¿10 años?), y como lo harán cada vez que se instale en la Casa Rosada algún osado que se atreva a desobedecer sus maniobras o limitar sus intereses. Más aún para un gobierno que se atreva a legislar por ejemplo una ley de medios, o arrebatarles el descomunal negocio de la jubilación privada.

Lo que bien podría, alguna vez, reclamarse al “enanaje ideológico”  -en palabras de Methol Ferré-, al medio pelo de a pie, que trate de escuchar, más que de oír, porque escuchar es oír con atención. ¿Peras al olmo?, veremos.

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio febrero 8, 2015 12:11