SOCIEDADES VULNERABLES

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio abril 20, 2019 17:25

Según el  Relevamiento Nacional de Barrios Populares (RENABAP), que se realizó por primera vez en nuestro país, en un trabajo conjunto del Gobierno Nacional y organizaciones sociales,  en Rosario viven unas 100 mil personas en situación de vulnerabilidad, en 112 barrios llamados “populares”

Se considera Barrio Popular a los barrios vulnerables en los que viven al menos 8 familias agrupadas o contiguas, donde más de la mitad de la población no cuenta con título de propiedad del suelo ni acceso regular a dos, o más, de los servicios básicos (red de agua corriente, red de energía eléctrica con medidor domiciliario y/o red cloacal).

El estudio da cuenta que efectivamente el 10% de la población de la segunda ciudad más poderosa del país se encuentra en condiciones de vulnerabilidad social.

En más de 250 años de existencia, el sistema político -Capitalismo- que nació para enfrentar las brutales inequidades del Feudalismo, ha reemplazado las hambrunas a la que los ricos sometían a los pobres, por modernos contenedores con cierres electrónicos para que el pobrerío no desparrame la basura que revuelve para comer las sobras de los más pudientes. Lo que antes eran hordas de harapientos y escuálidos personajes deambulando por las calles de las polvorientas ciudades de mediados del siglo XVIII; hoy son seres que deambulan desde las periferias a los barrios de los ricos, donde los pobres miran con cierta resignación la opulencia de  los vecinos que más tienen. Cuando esa resignación estalla, se producen las peores convulsiones sociales que los hipócritas dicen no explicarse de dónde provienen.

Hace unos días dábamos cuenta de las inequidades sociales, en un estudio de la Universidad Di Tella, que señalaba que en los barrios más exclusivos de Buenos Aires el m2 de construcción cotizaba a más de US$ 3.125, y los convertían en el valor de propiedad más caro de Latinoamérica, seguido de cerca por Chile y Uruguay en sus ciudades capitales.

Observábamos también y reiteramos, que estas inequidades de los “barrios populares” y del lujo de pocos metros cuadrados de construcción, al lado de construcciones precarias, carentes de elementales servicios básicos, son el mejor caldo de cultivo para la entrada de la droga más letal  -paco- y las adicciones en general, y la violencia social que se manifiesta abiertamente, en ciudades como Rosario, que presenta el índice de criminalidad y asesinatos más elevado del país.

En tanto, los políticos de todos los sectores, se encuentran embarcados en una contienda electoral que se avecina, pero donde ninguno se compromete a una lucha seria por mitigar estos flagelos: NINGUNO. Porque las desigualdades no son nuevas, no son de esta época, ni de este gobierno, que en todo caso las ha empeorado, las ha profundizado, son males que vienen desde hace bastante más de un siglo. Son lacras sociales que el capitalismo no ha querido resolver, porque saber cómo resolverlo, sí que lo saben.

En 2001 un estallido social que coyunturalmente se llevó puesto el gobierno de Fernando De la Rúa, estalló contra la clase política en general, acuñando un slogan: “QUE SE VAYAN TODOS”.  Ciertamente una consigna de bronca e impotencia de una sociedad que ya no toleraba más a una clase política que mantenía sus privilegios, mientras el resto lamía las sobras de los contenedores que todavía no habían sido encadenados. Pero se  cansaron de esas sobras y de la opulencia que mostraban con obscenidad desde la vereda de enfrente. Los políticos se asustaron; desaparecieron de todos los lugares que frecuentaban, bares, restaurantes, aviones y paseos habituales. No se mostraban, porque no estaban a salvo en ningún sitio de la ira popular que los repudiaba.

Les duró poco. Hace ya varios años que han vuelto a las andadas. Otra vez, desde 2015, las mediciones sociales vienen en caída libre. Otra vez desde entonces la política mira números que no comulgan con la realidad y que vuelven a justificar vínculos con el poder y el establishment, antes que atender el consumo de las grandes mayoría dentro de las fronteras de su propia patria; otra vez una crisis que hay que pagar con el esfuerzo más alto de los que menos tienen; otra vez la bronca se va acumulado.

Pero como bien dice Serrat en las estrofas de “Los Macarras de la Moral”, “Manipulan nuestros sueños y nuestros temores sabedores de que el miedo nunca es inocente…”. La sociedad los pone a dirigir sus sueños, su propio futuro y el de sus hijos, una y otra vez, a sabiendas que harán lo que hacen siempre: oprimirlos de la peor manera. Y una y otra vez vuelven a elegirlos, esta vez, por primera vez, además la misma sociedad que los padece, los ha bendecido con el voto popular que los impregna de legitimidad; y cuando se espantan como si no tuvieran nada que ver con la realidad que los golpea, ya es tarde, ya están embretados por 1 ó 2 siglos más de desgracias, deudas y hambrunas.

Pobreza-UCA

 

Lalo Puccio
Por Lalo Puccio abril 20, 2019 17:25