Una vez más, la derecha latinomaericana acecha una democracia

Arañando-la-reelección_Dilma-Rousseff_camaraoseco.com_Ocurrió en su momento con Chavez en Venezuela y después con Maduro; también en Bolivia con Evo Morales; en Ecuador con Rafael Correa; y en Argentina con Cristina. Ahora es el turno del poderoso Gigante Verde, Brasil. Dilma Rousseff está jaqueada por la derecha, que arremete con el intento de un golpe institucional.

El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, del PMDB, que se supone sería el principal aliado en la base de apoyo al gobierno, convocó una rueda de prensa para anunciar que había decidido aceptar un pedido de apertura de juicio político contra la presidenta.

“Todos me conocen, no soy una ladrona”, dijo Dilma al momento que recibió el apoyo de su antecesor  Lula Da Silva. Cunha, quien enfrenta un juicio en el Consejo de Ética de la Cámara de Diputados, habló de manera serena e insistió, en tres ocasiones, en que la suya había sido una decisión “estrictamente técnica”. También repitió dos veces que no sentía “ninguna felicidad” por haberla adoptado. Minutos después, en su cuenta de Twitter, el mismo Cunha divulgaba alegres mensajes, asegurando que había escuchado “los pedidos de la calle”.

Tan pronto supo de la medida adoptada por Cunha, Dilma se reunió con su núcleo duro y decidió hacer un rápido comunicado a la Nación, a través de una cadena nacional de radio y televisión. En escasos tres minutos, la presidenta manifestó que recibió “con indignación” la medida “contra el mandato que me fue concedido democráticamente por el pueblo brasileño”, aseguró que su gobierno “no practicó actos ilícitos” y rechazó cualquier fundamento en el pedido de juicio aprobado por Cunha.

Una vez más, la derecha latinoamericana, intenta mediante artilugios institucionales y judicializando la política, llegar al poder que las urnas no le otorgan.